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Ahorita es ahorita

Cuando niña era yo un poco vanidosilla.
Tenía yo oportunidades que otros niños no tenían. Asistía a una escuela un poco mejor que la de mis vecinitos; iba a un internado en donde aprendía cosas que ellos no aprendían.

De ahí nació en mí el querer ayudar a mis vecinitos, a mis primitos. El querer enseñarles lo que yo recibía. Y a ello me avocaba. Trataba de enseñarles los juegos que aprendía, ayudarles de la manera en que yo podía, etc.

Ese tener la oportunidad de dar a otro algo, me hacía querer presentarme ante ellos de la mejor manera posible. Y entonces procuraba estar arregladita cuando salía a la calle. De alguna manera me daba cuenta que yo influía en los otros y procuraba fuera para bien.

Mi mamá me enseñó a arreglarme apenas me levantara, para después desayunar y posteriormente hacer mis labores. En el internado al que acudí me enseñaron de una manera distinta: ahí primero hacíamos nuestro quehacer, después nos arreglábamos, desayunábamos y nos ibamos a la escuela.

Esa costumbre me dura hasta la fecha. Primero acostumbro hacer mi quehacer y después me baño y arreglo. Asi que si deseo estar arreglada pronto, me doy prisa a hacer mi quehacer.

Pues bien, ésa diferencia en la educación me trajo algunos problemillas con mi mamá. Ella me ponía a hacer quehacer y me interrumpía en él para enviarme a la tienda cuando ella necesitaba. Por supuesto que yo no estaba arreglada y le decía: espérame tantito para cambiarme o para arreglarme y mi mamá se enojaba y me gritaba: "ahorita es ahorita" y si era mucho su mal humor me jalaba de los pelos y me enviaba a la tienda.
Esto me causaba mucha pena y cuando fuí madre, procuraba no hacerlo con mis hijos.

Escribí arriba ser un poco "vanidosilla" ahora veo que no era vanidad de mi parte, sino la manera en que fuí educada. Mi mamá lo fué de otra y le fué mal en su vida por desobedecer a sus padres. Así que cuando me educó, procuró hacerlo como sus papás lo hacían y no como yo lo necesitaba.

Por supuesto que entiendo a mi mamá. No es fácil ser madre y además, madre sola sin el apoyo de un hombre a su lado que ayude en la educación de los hijos. Muchos hombres dejan ésa labor exclusivamente a la mujer y ése es un gran error.
La mujer aunque no trabaje fuera de casa, tiene mucho quehacer en ella. El hombre labora fuera. Asi que la educación de los hijos es tan importante, que ambos deben participar en ella.
Pero bueno, no quiero alejarme del punto principal de ésta reflexión:
"Ahorita es ahorita"

Ese ahorita es ahorita lo dijo la Virgen de Guadalupe a Juan Diego cuando él trató de hacerse el remolón y darle la vuelta para no encontrarse con ella. Su tío estaba enfermo y deseaba darse prisa para ir por el doctor.
La Virgen se le mostró enfrente y le preguntó: "adonde vas, Juan Dieguito? Te estaba esperando donde quedamos" El le dijo que su tío estaba enfermo "nomás voy por el dotor Señora y me regreso volado con asté"
Ella le dijo: "Ve a donde te envíe y no te preocupes por tu tío. El está sano".
Juan Diego en su enorme fé en ella, fué a donde le había dicho sin pensar más en su tío y al regresar, su tío estaba sano. Un ángel lo había curado.

Aquí veo la diferencia entre el "ahorita es ahorita" de mi mamá y el "ahorita es ahorita" de Dios.
Dios nos respeta, nos entiende y nos auxilia en nuestras necesidades. Mi mamá también me amaba y me ayudaba, pero no trataba de entenderme. O por las múltiples ocupaciones que tenía, no le daba tiempo de reflexionar sobre las razones que yo tenía para hacer lo que hacía.

Había un cierto celo de su parte hacia la educación que yo recibía. Y éso lo entiendo ahora que soy madre. Llega un momento en que "el alumno rebasa al maestro", en que mis hijos me rebasaron en conocimientos y ya no era yo la "enciclopedia" a la que acudían como cuando niños. Llegó el momento en que ya no pude auxiliarlos en sus estudios o en sus trabajos.
Llegó el momento en que ya no dependían de mí y de su padre totalmente. A todos los padres nos sucede ésto creo yo y el modo en que lo manejemos puede hacer la diferencia entre tener buenas o malas relaciones a futuro con nuestros hijos; entre seguir siendo sus padres a los que acuden en sus necesidades o ver que se alejan de nosotros.

Dios sabe nuestras preocupaciones, nos mira con sus ojos llenos de amor aunque nos hagamos los remolones y tratemos de darle la vuelta como Juan Diego.

Tal vez por éso Jesús nos la dejó como co-redentora al pie de la cruz. Nos la dejó para que nos enseñara con ésa ternura que ella tiene.
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