GRACIAS A TU DONACION ESTA PAGINA PODRA SEGUIR FUNCIONANDO
Comentarios de Puntadas católicas
COMPARTE ESTA ENTRADA





SIGUENOS
Síguenos en TwitterSiguenos en FacebookSiguenos en Google+Siguenos en PicasaSiguenos en YouTubeSiguenos en BloggerSiguenos en Blogger


Más en mi youtube

MANUALIDADES-SANTOS-etc
ADOPCION ESPIRITUAL

CAMPAÑA DE ORACION POR LA PAZ
La cruz de Cristo sufriente de cada víctima inocente. Cubierta con rosas de oración por el perdón , por la reconciliación y la conversión

VELA DEL CANCER
Ora por los que padecen éste mal


Blogueros con el Papa

No desearás la mujer de tu prójimo

2 Samuel 12.24 Salomón, hijo de David y de Betsabé, antes esposa de Urías a quien el rey David ordenó dejaran morir solo en la batalla.

Se presentaron ante el rey Salomón dos mujeres que vivían en la misma casa y argumentaban ser la madre de un niño. Ambas madres habían dado a luz con diferencia de tres días pero el hijo de una de ellas falleció durante la noche. Al notarlo, esta madre intercambió los niños, colocando el muerto en los brazos de la madre que dormía y el que quedaba vivo en sus propios brazos.

A la mañana siguiente la madre que había dormido toda la noche se dio cuenta de la trampa y así fueron a buscar justicia ante el rey.

Salomón para dilucidar el dilema, ensaya una treta y ordena partir al niño en dos. "Partid en dos al niño vivo, y dad la mitad a la una y la otra mitad a la otra".

La madre falsa está de acuerdo con el rey, pero la madre verdadera pide que no dividan al niño, renunciando a reclamar a su hijo.

Con ello el rey Salomón pronuncia su sentencia devolviendo el niño a la verdadera madre: "Entregad a aquella el niño vivo, y no lo matéis; ella es su madre".

El relato finaliza destacando la sabiduría de Salomón para juzgarlo.

Quise empezar éste aporte o mejor dicho, éste momento en mi vida con las palabras bíblicas sobre la sabiduría del Rey Salomón.

Me gusta leer la Biblia que es la Palabra de Dios, pero no como una novela sobre personajes, sino como lo que es: un compendio de sabiduría, leyes dictadas por Dios a los hombres para su vida y por lo tanto, trato de aplicarla a mi propia vida.

Leer la Biblia abriéndola como si fuera un libro mágico que me dé una respuesta no es la manera correcta de hacerlo. Se debe llevar un método como lo hace la Iglesia católica en la que a diario se lee el Evangelio continuado. Es decir, se lee el Evangelio de Mateo 1-1, Mateo 1-2, etc. hasta terminar ése Evangelio y después el siguiente. Se continúa así hasta terminar en el Apocalípsis, intercalando lecturas del Antiguo Testamento tomadas como referencia.

Debemos recordar que lo anunciado en el Antiguo Testamento se cumplió con la venida de Jesucristo y que Jesús mismo utilizaba citas de él para fundamentar sus prédicas. También se utilizan los Salmos en las misas por ser los diálogos que el Rey David tenía con Dios. Recordemos que al rey David se le prometió que de su casa vendría el Salvador.

El rey Salomón fué hijo de David y de Betsabé, la mujer por la que envió a la batalla al esposo. Deseaba quedarse con ella. Ese fué el pecado por el cual David decía: "Ante mí tengo mi pecado y me arrepiento de él cada día de mi vida".

El rey Salomón fué conocido por su Sabiduría y ante él eran llevados los distintos problemas de su pueblo y sus decisiones eran llevadas a cabo, porque se confiaba en él y en que era guiado por Dios para tomar sus decisiones.

Quise hacer éstas anotaciones para aquellos lectores que hacen el favor de visitar ésta página. Es importante conocer el ambiente en que fueron escritas las distintas partes de la Biblia.

Pues bien, ésto lo puedo llevar a mi propia vida:

Mi padre fué hijo de mi abuelo español y de mi abuelita. El papá de mi abuelita deseaba al hijo de ellos (o sea mi papá) y no dudó en correr a mi abuelita de su casa para quedarse con mi papá.

Mis abuelos se fueron a vivir a Veracruz ante el rechazo y allá mataron a mi abuelito. Mi bisabuelo se quedó con mi papá. El lo crió como su hijo y con ello, llevó mucho dolor a su propia hija, a mi padre y a su casa.

Deseaba un hijo y no dudó en quitarselo a su propia hija. El rey David del que habla la Biblia deseó a la mujer de Urias y por ella cometió ése pecado. Mi bisabuelo deseaba al hijo de su hija y por él cometió un gran pecado.

Mis bisabuels paternos tuvieron dos varones y siete mujeres. Sus hijos varones ya eran mayores. Así que deseaba un nuevo hijo y se quedó con mi papá que era "guero" como su esposa. El era moreno y lo deseó desde el principio.

Ello cambió la vida de mi abuelita, de mi papá y por supuesto, la nuestra. Mi papá creció como hermano de mi abuelita y así se trataban. Nunca existió ése lazo que existe entre madre e hijo. Dicen que es más madre quien cria que quien engendra y en el caso de mi papá y mi abuelita así fué.

Mi bisabuelo, seguramente se arrepintió de sus actos al ver que lo que había hecho no fué lo correcto. Todos finalmente, nos arrepentimos de nuestros actos aunque nos tardemos mucho tiempo en hacerlo.

Es muy fácil dejarnos llevar por nuestros deseos y tendemos a encubrirlos con pretextos: ella no es buena madre, ¿cómo va a criar a un hijo siendo sóla?, etc. etc.

Lo cierto es que deseó a ése nieto desde antes de que naciera y encontró mil y un pretextos para quedarse con él.

Aquellos que no viven en gracia con Dios actúan de ésta manera. Son como la falsa madre que prefiere ver dividido a su hijo. La verdadera madre es capaz de renunciar a él con tal de que no sea dividido.

Algunas personas llegan a quitarle el padre o la madre a los hermanos de su "hijo" con tal de quedarse con él. Esto definitivamente no es lo que Dios desea y lleva a las familias a sufrir por generaciones.

Dios ilumine nuestro entendimiento para que no hagamos aquello que no nos conviene hacer.

Amén.

«NO DESEARÁS LA MUJER DE TU PRÓJIMO»
«NO CODICIARÁS LOS BIENES DE TU PRÓJIMO»

9.° y 10.° Mandamientos

El texto íntegro dice: «No desearás la mujer de tu prójimo, no codiciarás su casa, su campo, su siervo o su sierva, su buey o su asno: nada que sea de tu prójimo».
Este texto pertenece al libro del Deuteronomio (Dt/05/21).

En Ex/20/17 están
entremezclados ambos mandamientos y dice así: «No codiciarás la casa de tu prójimo, ni codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo».

El tema común a ambos mandamientos es la negación del deseo desordenado. Uno y otro mandamiento vienen a subrayar que el mal no comienza con los actos, sino que tiene su inicio ya en el corazón. Más exactamente: en ambos mandamientos no se trata sólo del deseo mental, sino también, y al mismo tiempo, de las maquinaciones que no pueden perseguirse legalmente, pero con las cuales, sin embargo, se perjudica claramente a otros.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
TRANSLATE


EnglishcvFrenchGermanSpainItalianDutchRussianPortugueseJapaneseKoreanArabicChinese Simplified

Seguidores